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Mejor Niñez y organismos colaboradores de la región se capacitan para fortalecer salud mental de niños, niñas y adolescentes

La actividad se enmarca en la necesidad de conocer y dimensionar los efectos de la adversidad temprana y el trauma complejo en las trayectorias de niños, niñas y adolescentes institucionalizados (NNA).

“Trayectorias de adversidad y Trauma complejo: Fortaleciendo la salud mental de niños, niñas y adolescentes institucionalizados” es la temática que inicia las transferencias técnicas regionales. Durante los meses de octubre y noviembre la Unidad de Asistencia Técnica Monitoreo y Evaluación de la dirección regional de Mejor Niñez estará coordinando esta y otras instancias de capacitación y formación.

Por lo anterior, desde Mejor Niñez explicaron que esta acción en específico se enfoca en la necesidad de conocer y dimensionar los efectos de la adversidad temprana y el trauma complejo en las trayectorias de niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAJ), condición para poder generar sistemas de cuidado sensibles, respetuosos y no re-traumatizantes, en pro de la salud mental infanto-juvenil. Enfatizando además que la evidencia empírica la cual es cada vez más categórica en demostrar que, el verdadero impacto del trauma no está en el evento traumatizante (o conjunto de eventos), sino en todas las acciones y reacciones que tengan que ver con el manejo, la contención y el apoyo postraumático recibido, sea del sistema familiar primario, como del sistema de protección a la infancia. En esta misma línea, la capacidad que se tenga de proveer al niño, niña u adolescente herido/a de una experiencia protectora y reparadora (más allá de una psicoterapia específica) en su tránsito por el sistema de protección, será directamente proporcional a su proceso de recuperabilidad y de resiliencia personal, siendo la formación profesional especializada el punto de partida para su consecución.

El objetivo general de este espacio de capacitación es entregar a los/as participantes estrategias, herramientas técnicas y metodológicas para la creación y promoción de entornos vinculares saludables, seguros, confiables, libres de violencia y sensibles a las necesidades de cada niño, niña, adolescente y joven. (NNAJ).

Como también en lo especifico, integrar conocimiento científico sobre experiencias adversas en la infancia y trayectorias familiares de violencia y trauma complejo así como sus efectos tóxicos en (NNAJ); conocer el funcionamiento de los procesos de re-traumatización y victimización secundaria desde un modelo neurocientífico aplicable al sistema de protección a la infancia; dimensionar la importancia de un trato sensible y emocionalmente respetuoso de usuarios/as con recorridos multi estresantes; entregar herramientas técnicas para la promoción de sistemas de cuidado terapéutico e informados por el trauma complejo e incorporar los principios fundamentales para procesos de intervención que eviten al máximo la re-traumatización de NNAJ pero que incorporen a su vez una mirada ecológica y multidisciplinaria.

Consecutivamente se llevará a cabo un segundo proceso de formación denominado “Lineamientos y herramientas fundamentales para la intervención con niños, niñas, adolescentes y sus familias”. Luego de conocer los efectos asociados a la adversidad temprana y el trauma complejo en las trayectoria de NNA que se encuentran ingresados en el Sistema de Protección a la infancia y la adolescencia, el poder organizar una intervención multidisciplinaria y ecológica que evite la re-traumatización, pero que, al mismo tiempo, se constituya en una reparación efectiva para el/la NNA, es un desafío incalculable para las duplas de profesionales psicosociales, de la salud mental y los sistemas de cuidado que tienen el rol de protección. La evidencia empírica acumulada en materias de intervención, desde modelos que tienen como pilares fundamentales el apego y la regulación emocional del estrés, permite contar con una fuente validada y sensible de conocimientos y herramientas que pueden emplearse concretamente para el abordaje del trauma complejo y que pueden integrarse en los planes de intervención, a pesar de las limitaciones sistémicas, centrándose en los recursos y en la activación de procesos de resiliencia personal y familiar.