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CONAF alerta por irresponsabilidad humana

en ruta 11Ch: taruca atropellada y vulnerada

  • Huemul del norte fue además lastimada luego de su muerte, cortando una de sus cornamentas. Diversas especies sufren igual muerte.

El reciente atropello de una taruca o huemul del norte en la ruta 11Ch motivó el llamado de CONAF para tomar conciencia frente a lo que se considera una de las amenazas significativas a la biodiversidad de la Reserva de Biosfera Lauca.  Los atropellos de fauna silvestre, ya sea dentro o fuera de las áreas silvestres protegidas, como ocurrió en este caso atentan contra el patrimonio natural que tanto se busca conservar.

Esta vez el impacto afectó a un ejemplar de una de las especies cuyas poblaciones se encuentran vulnerables y generan admiración por su atractivo y belleza, el Hippocamelus antisensis. El lamentable hecho ocurrió entre jueves y viernes, y tuvo características que empeoran lo que es un simple accidente.  Según explicó el jefe (I) de Áreas Silvestres Protegidas de CONAF, Esteban Zúñiga, “a la taruca atropellada se le cercenó posteriormente una de sus astas o cornamentas, con algún instrumento cortante o del tipo sierra”.

Héctor Peñaranda, director regional de CONAF, precisó por su parte que “el atropello ocurrió en el km 120 de la ruta 11Ch, a una distancia de unos 20 km al sur de Putre, por lo que se trata de un sector precordillerano que no forma parte del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas.  Sin embargo, la taruca cuenta con un Plan Nacional de Conservación, se realizan conteos poblacionales en torno a la especie y educación ambiental relacionada, por lo que lamentamos profundamente lo ocurrido”.

El atropello

La primera información del atropello la recibió Andrés Huanca, ingeniero agrónomo del Área Putre de CONAF.  “Fue un chofer de la empresa Transportes Gutiérrez, quien nos avisó e hicimos de inmediato la denuncia ante el SAG, ya que es el organismo que les compete fiscalizar este tipo de hechos.  Ellos nos pidieron apoyo para acudir al lugar y llegamos al sector encontrando a la taruca aun tibia y  sin la rigidez de un animal muerto, por lo que presumimos que el impacto fue en horas de la madrugada del día jueves”.

Huanca detalla que “se trataba de un ejemplar adulto, sano y robusto y según protocolo, el SAG procedió luego a enterrar al animal”.

Esteban Zúñiga afirma en tanto que “una taruca dependiendo de su edad, pesa entre 40 y 80 kilos, por lo que el impacto de un vehículo puede ser también fatal para sus conductores si llega a volcarse o chocar contra los cerros”.  Y luego subraya: “Lo que nos preocupa a las es que los conductores corren a velocidades excesivas y no respetan señaléticas”. El profesional precisa sí que CONAF mantiene letreros alusivos al cruce de la fauna en la carretera, en los espacios correspondientes a las áreas silvestres protegidas, ya sea el Parque Nacional Lauca, los Monumentos Naturales Quebrada de Cardones y Salar de Surire o la Reserva Nacional Las Vicuñas, por lo que esperamos solicitar y coordinar con otras instancias su apoyo a más señales en el resto de la carrera”.

La ruta 11Ch comienza en la rotonda que bifurca al valle de Lluta y se extiende por 192 kilómetros hasta el complejo fronterizo Chungara que conecta con el paso de Tambo Quemado de Bolivia.  En su recorrido avanza desde el nivel del mar hasta altitudes de 4.300 msnm.  En períodos anteriores a la pandemia se calculaba el tránsito de camiones de carga en más de 500 al día. A eso hay que sumar vehículos menores y buses. Y si bien estas cifras pueden haber disminuido en este tiempo; de igual modo se mantiene como una carretera de gran movimiento, y la fase 4 a la que entran las comunas rurales este jueves, seguramente retomará los desplazamientos habituales.

Amenazas

Pero no sólo este reciente atropello consigna CONAF en sus monitoreos.  El registro gráfico muestra vicuñas, zorros, suris o ñandúes del norte atropellados por vehículos en tránsito por la 11Ch.  Al tratarse de un sistema natural conectado hacia ambos lados de la ruta, los animales cruzan en búsqueda de alimentos, agua de los bofedales, o retornan en las tardes a sus refugios o dormideros hacia los cerros y los aleros cordilleranos.  El llamado es claro, respeto a la señalética vial, a las velocidades permitidas, pero por sobre todo responsabilidad frente a la fauna que usa sus espacios naturales, y que el ser humano ocupa, pero debe saber compartir con otras especies.

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