Opinión

Columna “Violencia contra las mujeres”

Lorena Ríos Echiburú, directora regional SernamEG

Casi diariamente podemos leer o ver en los medios de comunicación noticias referente a la muerte de mujeres en manos de sus parejas o ex parejas, hechos sumamente graves que hoy lamentablemente se normalizan o “pasan” como una noticia más.

Si bien el manejo del tratamiento de la información en los medios de comunicación en relación a la violencia contra las mujeres ha ido mejorando, aún leemos frases en las que se perpetúan los estereotipos de género y en los que se trata de “justificar” la violencia.

El Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG) cuenta con la Línea de Violencia Extrema, la que ofrece representación jurídica a mujeres sobrevivientes de violencia en los casos de femicidios frustrados, tentados o en casos de connotación pública. Asimismo, ofrece a las familias de mujeres víctimas de femicidios consumados, la misma representación, la que se materializa mediante la interposición de una querella criminal contra el agresor.

Además de la representación, los profesionales del SernamEG ofrecen asesoría y acompañamiento en las distintas necesidades que puedan presentar las sobrevivientes de violencia y sus familias, gestionando la derivación a distintas instituciones, haciendo especial énfasis al apoyo psicosocial.

El Servicio mantiene una relación que va un poco más allá al del trabajo entre un abogado y una usuaria, porque viene originada desde una experiencia traumática, que nadie quisiera vivir, por lo que cobra especial importancia el poder generar el respeto y empatía con la mujer sobreviviente y/o familia, ya que una incorrecta aproximación puede desencadenar -entre otras cosas- en el desistimiento del proceso mismo.

El proceso jurídico para la mujer sobreviviente de violencia y sus familias, es fundamental para lograr así la justicia que corresponde al hecho sufrido, y desde la Línea de Violencia Extrema, el acompañamiento que se brinda en este proceso es de relevancia para, de alguna manera, hacer el juicio mismo más llevadero para las víctimas.

Más allá de un trabajo meramente jurídico, es importante sociabilizar el proceso con las familias, la escucha activa y demás habilidades blandas para ser una presencia de apoyo y guía en el proceso, respetando el luto y buscando siempre la justicia en cada caso.

Sin duda el tener más leyes y mejorar las medidas de protección son fundamentales, pero necesitamos continuar poniéndole urgencia al trabajo para un cambio cultural, el hacernos parte, y el cuestionar los estereotipos de género que de generación en generación se han ido manteniendo.

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